Situado en el regazo de la Sierra de Gredos y abrazado por las aguas cristalinas del río Alberche, Navaluenga es uno de los destinos más completos y auténticos de la provincia de Ávila. Este pueblo, distinguido con el Premio C de Turismo de Castilla y León, combina un patrimonio histórico fascinante con una oferta natural excepcional, convirtiéndose en un refugio ideal para quienes buscan aire puro sin renunciar a la buena mesa ni a la aventura.

Historia: entre vettones y reyes

Los orígenes de Navaluenga se remontan a la Antigüedad. Estas tierras estuvieron habitadas por los vettones, un pueblo de cultura celta que dejó su huella en forma de berracos y necrópolis rupestres. Con la llegada de los romanos, la zona se consolidó como enclave estratégico gracias a la abundancia de agua y pastos.

Durante la Edad Media, el destino del pueblo dio un giro decisivo. En 1275, el rey Alfonso X el Sabio aprobó la creación del Concejo del Burgo, una de las primeras instituciones bajomedievales de la provincia, a la que Navaluenga perteneció hasta el siglo XIX.

Una curiosa anécdota recogida en el Libro de la Montería de Alfonso XI cuenta que el monarca, fascinado por la frondosidad de los bosques de “Naval”, prolongó su estancia cinco días hasta lograr abatir un oso en los abruptos terrenos de la sierra.

Qué ver: el legado de piedra y agua

Navaluenga es un auténtico museo al aire libre, donde la arquitectura tradicional de granito se funde con el paisaje:

  • Puente Románico (Puente Viejo)
    El símbolo indiscutible del pueblo. Construido en el siglo XVI sobre cimientos románicos, cuenta con cuatro arcos carpaneles y tajamares triangulares diseñados para resistir las crecidas del Alberche. Es el corazón de las famosas piscinas naturales.
  • Iglesia de Nuestra Señora de los Villares
    Templo de los siglos XV y XVI que alberga una pila bautismal románica del siglo XIII y un retablo de gran valor artístico.
  • Necrópolis medievales
    En parajes como Fuente Ávila o Valdebruna se conservan tumbas excavadas en la roca (siglos VIII–X), testigos silenciosos de las comunidades mozárabes del valle.
  • Cruces de piedra y potro de herrar
    Repartidos por el casco urbano, evocan el pasado ganadero y la profunda religiosidad popular.

El río Alberche y sus piscinas naturales

El Alberche atraviesa el pueblo formando zonas de baño naturales entre rocas y praderas. Es el lugar perfecto para refrescarse en verano, leer a la sombra, o disfrutar de un picnic mientras el sol juega con la corriente del agua.

Turismo activo: adrenalina en plena naturaleza

Gracias a su ubicación privilegiada, Navaluenga es un referente del turismo activo en el Valle del Alberche:

  • Piragüismo y kayak
    Tramos tranquilos ideales para familias y zonas de aguas bravas para los más experimentados. El cercano embalse del Burguillo es perfecto para paddle surf.
  • Golf en la ribera
    Campo de golf de 9 hoyos situado junto al río, con vistas directas a la sierra.
  • Parques de cuerdas y multiaventura
    Tirolinas, puentes colgantes y circuitos entre árboles para disfrutar del bosque de forma activa.

Gastronomía: el sabor auténtico de la sierra

La cocina de Navaluenga es reflejo de una tierra generosa y sincera:

  • Cabrito asado, el gran protagonista, rival directo del famoso chuletón de Ávila.
  • Patatas revolconas, con pimentón y torreznos crujientes, el aperitivo por excelencia.
  • Vinos D.O.P. Cebreros, elaborados con garnacha, intensos y perfectos para acompañar carnes de la sierra.

Tres curiosidades que quizá no conocías

  • El reloj del Ayuntamiento
    El edificio consistorial fue construido como cárcel del valle en 1781 y su proyecto se atribuye al arquitecto Juan de Villanueva.
  • La Procesión de los Romances
    Cada Jueves Santo se entonan romances de Lope de Vega, una tradición única mantenida por los vecinos.
  • Un microclima privilegiado
    La protección de la Sierra de Gredos suaviza las temperaturas, permitiendo disfrutar de las piscinas naturales durante todo el verano.

Tres rutas de senderismo imprescindibles

Explorar el entorno a pie es la mejor forma de conectar con la esencia del valle:

  • Senda del río Alberche
    Ruta sencilla y lineal, ideal para observar flora de ribera y aves acuáticas.
  • Camino de Piedralaves (PRC-AV 9)
    Recorrido de unos 12 km con vistas panorámicas del valle y restos de calzada medieval.
  • Ruta de las Gargantas
    Itinerario entre arroyos, puentes de madera y cascadas, especialmente espectacular en primavera.

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🏡 Dónde alojarse

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